Gilda Baum-Lappe

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Gilda Baum Lappe nace y crece en la ciudad de México. Desde que era pequeña su madre sospecha, que, al crecer, su hija sería escritora, poeta o pintora porque sus juegos infantiles eran ‘entrevistar’ y dibujar.

Los colores en todas sus formas y tamaños, libretas para pintar o escribir y una grabadora, eran sus pertenencias favoritas.
Gilda estudió Ciencias de la Comunicación Social en México y casi a la par comenzó a trabajar en el diario “El Heraldo de México” en donde sus reportajes, columnas y entrevistas eran ilustradas con fotografías que ella tomaba las cuales le merecen reconocimientos y ofertas para publicar con otros medios dentro del arte y el espectáculo. (Tele Guía, Telva, Kena, Vanidades, etc.)

Baum Lappe añade a sus labores como comunicadora programas de radio en la W, y en Televisa, como corresponsal, realizando programas especiales con artistas como David Hockney, Frank Stella y Baldessari. Su pasión por el arte no se limitó a difundir la información sobre otros artistas sino añade estudios de pintura en Madrid, España en donde permanece ocho años. Paralelamente, continúa como corresponsal de Televisa Europa.

Entre sus múltiples intereses está el cine por lo cual es invitada a co-producir películas entre las que surgen Valentina (Crónicas del Alba) y Sueño de Tánger. Al volver a América se establece en Los Ángeles, California donde produce y dirige la obra infantil de teatro “El Libro de la Selva” de Rudyard Kipling, a la vez que continúa escribiendo para revistas y periódicos como ABC (España), Reforma (México) y Hola!.

Cuando nacen sus hijos, Gia y Max deja a un lado sus facetas como periodista y se concentra más en su fotografía y como artista plástico. Aunque por un tiempo se dedica a “ser mamá” integra el arte a las actividades con sus hijos. Todas sus ideas y emociones son plasmadas en lienzos y cuadernos en donde vuelca – con todo tipo de medios- sus interpretaciones sobre los sentimientos, pensamientos y estados de ánimo, tanto suyos como de la gente a su alrededor.

Unos años más tarde, al reintegrarse a su carrera periodística, toma de sus charlas con artistas internacionales las partes afectivas o emotivas que intelectualmente comparten y las traza en personajes que reflejan, en papel y colores, los sentimientos: desde los más primitivos y puros hasta los más complejos, así, aplica el ideal de la visión de una actitud realista y práctica de las personas ante la vida.

Gilda impone a sus personajes ilustrados una doctrina filosófica y científica que considera como el trayecto al mundo de lo positivo, con la experiencia verificada tras cursos de yoga y meditación entre otras cosas.
Gilda vive actualmente en Los Angeles, California.